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La Eucaristía, dogma consolador
«El cristiano que crea sinceramente que Jesucristo es el Hijo de Dios humanado y Redentor de la humanidad, no podrá dejar de amarle, y naturalmente envidiará la suerte de los discípulos del Señor, que tuvieron el consuelo de verle y acompañarle. El mismo Jesús decía: «Bienaventurados los ojos que ven lo que vosotros veis» (San →
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Cómo saciar la sed de amar y ser amado
«Orienta tu piedad hacia la divina Eucaristía. ¡Sea tu vida espiritual una continua y encendida aspiración a la unión eucarística! Sólo Jesús, médico celestial, podrá calmar esa inquietud que a veces te entristece el alma y hace la vida imposible; sólo Jesús, fuente viva de amor, saciará la sed de amar y ser amado que →
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Jesús te espera noche y día
«La presencia real de Jesús en la Eucaristía no se limita a los momentos dulcísimos de la Comunión: noche y día permanece por nosotros en el Sagrario para ser el dulce compañero de nuestro destierro. ¡Qué felicidad la tuya, si tienes Viva fe! Cerca de tu casa, en el vecino templo, mora Jesús, que es →
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Unión eucarística con el prójimo
«Después de esta unión de amor con su divina persona, nos pide Jesús la unión de caridad con los miembros de su cuerpo místico; es decir, con nuestros prójimos. «El precepto mío es que os améis unos a otros, como Yo os he amado (Jn 15, 12)».No pudo haber momento más oportuno para imponernos Jesús →
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La Eucaristía suprime distancias
«El Sagrario es el lugar más seguro donde pueden darse cita los que se aman cristianamente. La Eucaristía suprime las distancias que nos separan de nuestros seres queridos aquí en la tierra. Porque si ellos comulgan como nosotros, nuestro corazón se halla unido con el suyo por un mismo lazo de amor que es Jesús, →
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Jesús entre los hombres
«La amabilidad infinita de Jesús es para nosotros lo que fue para sus contemporáneos. Pues Jesús no es un personaje meramente histórico, que vivió hace dos mil años en un país lejano: es un ser viviente, que mora entre los hombres a través de los tiempos. Jesucristo es el mismo ayer y hoy, y lo →
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El foco del amor
«Jesús nos comunica la vida divina que recibe del Padre por el Bautismo, sacramento que nos regenera sobrenaturalmente y nos incorpora a su cuerpo místico, la Iglesia, de la que Él mismo es la Cabeza. Nuestra unión con Jesucristo, comenzada en el Bautismo y robustecida en la Confirmación, se consuma en la Eucaristía por la →
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El que ama piensa en el otro
«No en todas las Comuniones recibió Santa Teresita los consuelos sensibles. Supo por experiencia personal cuán dolorosa es para el alma enamorada de Jesús la sequedad interior en los momentos mismos de recibirle. Ordinariamente era entonces cuando menos consuelos recibía. No por ello se quejaba ni omitía sus Comuniones, como hacen en estos casos algunas →
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No todo es gracia: hay que esforzarse
«Señalábamos no hace mucho el afecto desordenado a las criaturas como una de las causas del poco fruto de nuestras comuniones. Otra causa es la negligencia en la preparación y acción de gracias. Los frutos de la Comunión dependen, en gran parte, de nuestra cooperación personal a la acción del Sacramento.La propia cooperación debe empezar →
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Los perfumes del Amor
«Aprende de Santa Teresita a hacer todo el día una incesante preparación y acción de gracias para la Comunión. Esto te será fácil si eres amigo del recogimiento. No pierdas de vista a Jesús. Dirígele frecuentes actos de amor. Hazlo todo por Él. Mira de no ofenderle en nada. Tu lengua ha sido y volverá →