• Consideraciones de fray Remigi sobre el Acto de Ofrecimiento de Santa Teresita

    «La Florecilla (Santa Teresita) daba suma importancia a este acto (El Acto de Ofrecimiento de sí misma como Víctima de Holocausto al Amor misericordioso del Señor), que representa el sentimiento más íntimo de su corazón y el ensueño más consolador de su vida (…)Quería, con él, recibir en su corazón todo el amor que desprecian

  • La santidad en lo ordinario

    «Muchas almas de buena voluntad, pero débiles en el amor divino, ven en la perfección cristiana una montaña poco menos que inaccesible. Acostumbradas a leer en las vidas de los Santos éxtasis y visiones frecuentes, y otros hechos portentosos, creen que esto es la santidad, y se imaginan a los Santos como seres de una

  • El don gozoso de sí mismo

    «La caridad exige algo más que la tolerancia de los defectos del prójimo. Nos impone el deber de sacrificarnos por el bien de nuestros hermanos en Cristo: «En esto hemos conocido el amor de Dios, en que dio su vida por nosotros. También nosotros debemos dar la vida por nuestros hermanos (1 Jn 3, 16)».Si

  • María, Madre y Mediadora

    «El instinto sobrenatural, infundido en nuestras almas por el santo Bautismo, que nos hace mirar a Dios como a nuestro Padre, nos mueve a amar a la Virgen María como a Madre nuestra. Madre es la que da la vida, y María nos ha dado a Jesús, Vida divina de nuestras almas y Cabeza del

  • La santidad al alcance de todos

    «No incurramos en el error de los que se imaginan que los santos -exceptuados los penitentes como la Magdalena- nacieron santos. Cuando se les proponen los ejemplos de virtud de algún siervo de Dios, dicen: «¡Era un santo!», y con esto creen poder excusar la propia indolencia espiritual.Los santos no nacieron santos, se hicieron santos;

  • El amor no es egoísta

    «La palabra amor es la más pronunciada, pero poco la entienden muchos de los que la pronuncian. Aun concretándonos al amor honesto, se falsea frecuentemente su verdadero sentido, entendiendo por amor lo contrario al amor; o sea, el egoísmo. ¿No sucede a veces que nos amamos a nosotros mismos en aquellos que pretendemos amar?El verdadero

  • El amor es indulgente

    «Señal cierta y medio muy eficaz de amar al prójimo es pensar siempre bien de él, buscar una interpretación favorable a todos sus actos. Quien ama de verdad, es indulgente y fácil en excusar a la persona amada. Si no puede excusar los actos, excusa la intención (…)¿No ves asimismo en el Evangelio cuán indulgente

  • El amor es desinteresado

    El primer carácter o propiedad del amor del Corazón de Jesús a sus discípulos y a todos nosotros -amor que debe ser la norma del que debemos a nuestro prójimo- es el habernos amado sobrenaturalmente, es decir, no por algún motivo humano o porque viera en nosotros algún mérito o esperara algún provecho para sí,

  • El amor es sufrido

    «Describiendo San Pablo los caracteres de la verdadera caridad, dice que es sufrida (1 Cor 13, 4). La amable tolerancia de los defectos del prójimo es parte esencial de la virtud de la caridad. Por eso escribía el mismo Apóstol a los Gálatas: Sobrellevad los unos las imperfecciones de los otros, y así cumpliréis la

  • El precepto del amor

    «El divino Fundador del Cristianismo ha querido que el amor fraternal sea la nota característica de sus seguidores: «En esto conocerán que sois mis discípulos, si os tenéis amor los unos a los otros» (Jn 13, 35). ¿Tienes en tu corazón ese amor que es el distintivo del verdadero cristiano? Lo conocerás por esta señal