Oh, Dios y Padre nuestro,
el beato Remigi de Papiol,
sacerdote capuchino,
y sus compañeros
amaron tanto a tu Hijo
que no dudaron en dar la vida
dando testimonio de su fe.
Por la intercesión de estos testimonios,
te pedimos avanzar por los caminos
de la santidad, crecer en el amor
a Ti y a los hermanos,
y conseguir la gracia que te pedimos,
si es para tu mayor gloria y para
nuestra salvación.
Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

(Pide la gracia que deseas obtener).

Padrenuestro, Avemaría y Gloria.

Fray Remigi

«Los momentos que pasarás ante el Sagrario serán los más felices de tu vida, y los que más te han de consolar en tu muerte ».
(El Papiol, 1885 – Credanyola, 1937)

Tras las huellas de un Mártir de la Eucaristía

A.M.D.G.