1. Milagro de Chirattakonam
(Arquidiócesis de Trivandrum, India, 5 de mayo de 2001)

Este signo, aprobado por la Iglesia Católica, está recogido en la exposición de milagros eucarísticos de Carlo Acutis.
Se cuenta que el 28 de abril de2001, en la iglesia parroquial de St. Mary di Chirattakonam, iniciaron una novena a San Judas Tadeo, como acostumbran a hacer cada año. Unos minutos después de que el sacerdote expusiera el Santísimo Sacramento para la adoración pública, aparecieron como tres puntos en la Eucaristía. Tras admirar todos el prodigio, y finalizado el tiempo de oración, el presbítero reservó la Custodia dentro del Tabernáculo. El 5 de mayo de 2001, cuando el sacerdote abrió el Sagrario para ver qué había ocurrido con el Santísimo Sacramento días atrás, percibió un rostro humano.
Un dato curioso es que a San Judas Tadeo se le suele representar con un paño o medallón en el pecho con el Rostro de Jesús. Esto es porque una antigua tradición atribuye al apóstol Judas Tadeo el transporte de la Sábana Santa desde Jerusalén a Edesa (actual Urfa, en el sureste de Turquía), para sanar a Abgar, el rey de la ciudad, de sus enfermedades. Se dice también que a San Judas Tadeo le gustaba predicar con esta Reliquia. Vendría a ser, por tanto, el Apóstol de la Santa Faz.

2. Milagro de Kerala, India
(Diócesis de Madhya Kerala, India, 15 de noviembre de 2013)

Este hecho ocurrió durante la Misa matutina en la Iglesia de Cristo Rey, ubicada en Vilakannur. Durante la celebración, en la Hostia ya consagrada, el padre Thomas Pathickal percibió algo extraordinario: una imagen que parecía representar el Rostro de Jesucristo».
La ciencia, tras investigar durante años esta Hostia consagrada, ha determinado que no hay explicación científica para este hecho, por lo que todo apunta a que es de origen sobrenatural.
Si bien a día de hoy (junio de 2025) no hay todavía una aprobación del Vaticano respecto a su sobrenaturalidad, sí que se le ha otorgado el Nihil Obstat, hecho que se hizo público en una Ceremonia el 31 de mayo de 2025, por el arzobispo Leopoldo Girelli, Nuncio Apostólico de la India. Eso significa que «se aprecia su valor pastoral y la promoción de su beneficio espiritual, incluso a través de las peregrinaciones a este sitio». Además, cada uno, de forma privada, puede dar asentimiento a su sobrenaturalidad.

El Dicasterio para la Doctrina de la Fe publicó el 17 de mayo de 2024 un documento con las «Normas para proceder en el discernimiento de presuntos fenómenos sobrenaturales«, el cual recomendamos leer.

3. Milagro de San Juan de las Abadesas
(Monasterio de San Juan de las Abadesas, Pirineos catalanes, España, 1251)

En esta ocasión, el milagro no consiste en la aparición del Rostro de Jesús en la Hostia…, sino en la milagrosa conservación de una Hostia consagrada en una escultura de Jesús, concretamente en el rostro.
Carlo Acutis, en su exposición de milagros eucarísticos, cuenta que el artista cavó un orificio en la frente de 6 centímetros de diámetro para depositar allí mismo la Eucaristía. Pero, desde entonces (1251), el Santísimo fue completamente olvidado. Sólo en 1426, durante unos trabajos de restauración, se pudo descubrir dicha cavidad, que estaba protegida con una placa de plata. En su interior, se hallaba la Hostia consagrada del año 1251, envuelta en un lino blanco y totalmente incorrupta. Desde aquel entonces, multitudes de fieles peregrinan cada año a este monasterio para presenciar el milagro y adorar al Señor.

Que estuviera envuelta en un lino blanco… ¿no os hace pensar en Los Paños de Jesús?

4. Milagro de Douai, Francia
(Iglesia de San Amado, 1254)

El día de Pascua de 1254, en la iglesia de San Amado, un sacerdote estaba distribuyendo la Comunión cuando, accidentalmente, cayó una Hostia de sus manos. Fue a recogerla de inmediato, pero, antes de poder hacerlo, la Hostia se elevó por Sí sola y se posó en el purificador. Para sorpresa de los religiosos y fieles presentes, en la Sagrada Forma apareció la imagen de un espléndido Niño.
El Obispo de Cambrai, Tomás de Cantimpré, se dirigió rápidamente al lugar para constatar personalmente los hechos. Cuenta él mismo: «Me dirigí hacia el decano de la iglesia, seguido por muchos fieles, y le pedí ver el Milagro. El decano abrió la caja donde había depositado la Hostia del Milagro. Viéndola, al principio no noté nada en particular. Sin embargo, era consciente de que nada me impedía ver como los otros el Sagrado Cuerpo. No tuve siquiera el tiempo de hacerme preguntas al respecto cuando, mirándola de nuevo, noté el rostro de Cristo coronado de espinas con dos gotas de Sangre que le caían de la frente. Entonces, me arrodillé inmediatamente y llorando comencé a dar gracias a Dios».
Este milagro eucarístico también se encuentra recogido en la exposición de Carlo Acutis.
Un dato curioso es que, si bien a día de hoy ya no se percibe el Rostro de Cristo en la Hostia, la Reliquia se conserva en una Custodia en forma de cruz, envuelta en un paño.

5. Milagro de Herkenrode-Hasselt, Bélgica
(Iglesia de Viversel y Abadía de Herkenrode, 1317)

Este otro milagro, recogido en la exposición de Carlo Acutis, también está relacionado con el Rostro de Cristo. No obstante, al igual que el portento anterior, la Hostia tampoco conserva la imagen.
Se cuenta que el 25 de julio de 1317, el párroco de la iglesia de Viversel fue a la casa de un fiel gravemente enfermo para darle los Santos Sacramentos. Tras confesarlo, fue a buscar la píxide para darle la Comunión. El sacerdote quedó impactado al ver que la Hostia consagrada tenía una mancha de sangre y estaba como pegada al lino de la base del recipiente, cual Paño de la Verónica. Así pues, lleno de turbación, se inventó una excusa y se marchó.
Siguiendo el consejo de otro párroco, el 1 de agosto se dirigió con la Hostia teñida de sangre a la Abadía de Herkenrode, y la mostró a los monjes benedictinos. Muchos testigos oculares pudieron ver el rostro de Cristo coronado de espinas impreso en la Hostia ensangrentada. Poco después, “el Santo Sacramento del Milagro”, colocado en un relicario y expuesto para la veneración pública, obró muchas curaciones.

6. Milagro de Saint André de la Réunion
(Isla de la Reunión, 1902)

El 26 enero 1902, en la Isla de la Reunión, celebraban la fiesta de la adoración perpetua. Mientras el Santísimo estaba expuesto en el Tabernáculo, el Abad Henry Lacome comenzó a celebrar la Santa Misa. Entonces ocurrió algo inesperado. Cuenta el mismo Abad: «Después de la elevación, en el momento del Padrenuestro, mis ojos se elevaron hacia la Hostia y vi una aureola luminosa que
circundaba los rayos de la Custodia […]. En el momento de la Comunión, miré de nuevo la Custodia. Esta vez vi en la Hostia un rostro humano, con los ojos hacia abajo y una corona de espinas en la frente. Aquello que más me conmovió fue la expresión dolorosa reflejada en el Rostro […]. Concluida la Celebración, me dirigí a la sacristía y mandé llamar a los chicos más grandes del coro. Pedí que fueran al Altar y observaran atentamente la Custodia».
Los jóvenes vieron lo mismo que el Abad Lacome. Y así, poco a poco se fue acercando todo el pueblo para admirar el prodigio. Algunas personas debieron de consolar al Señor, pues de pronto desapareció la corona de espinas y del Rostro emanaron destellos de luz. La visión duró hasta finalizar la Reserva».

7. Milagro de Walldürn
(Alemania, 1330)

El sacerdote Heinrich Otto, mientras celebraba la Santa Misa, derramó accidentalmente la especie del Vino consagrado contenido en el cáliz. Al momento, se transformó visualmente en Sangre y, sobre el corporal, se formó la imagen de Jesucristo Crucificado, rodeado por once representaciones de Su Santa Faz coronada de espinas. El sacerdote no tuvo la suficiente valentía para revelar lo sucedido, y optó por esconder el corporal bajo el Altar. Muchos años después, en el lecho de su muerte, lo confesó todo y reveló el lugar del escondite.
El Papa Eugenio IV confirmó el Milagro en 1445 y le concedió algunas indulgencias.

8. Milagro de Cascia
(Italia, 1330)

Corría el año 1330. Un campesino bastante enfermo llamó a un sacerdote para poder recibir la Comunión. Éste tomó una Hostia consagrada y, sin reverencia ninguna, la depositó entre las páginas de su breviario, como si se tratara de una estampa. Al llegar a casa del enfermo, después de la Confesión, abrió el libro para extraer la Hostia, pero, para su gran sorpresa, constató que se había teñido de Sangre, impregnando las páginas con el Rostro de Cristo. El sacerdote, profundamente conmovido, se arrepintió y se fue a confesar con el padre Simón Fidati. El milagro fue reconocido en 1687.

9. Milagro de Eten
(Perú, 1649)

El 2 de junio de 1649, el fraile franciscano Jèrome de Silva Manrique estaba reservando la Custodia en el Sagrario tras una adoración que se hizo con ocasión del Corpus Christi. De pronto, se detuvo: en la Hostia había aparecido un rostro resplandeciente de un Niño. Tenía rizos castaños que caían sobre sus hombros. Todos los fieles presentes pudieron ver lo mismo.
Más adelante, el 22 de julio (fiesta de Santa María Magdalena), ocurrió una nueva aparición, testificada por Fray Marco López, superior del convento de Chiclayo. Durante la exposición, el Divino Niño apareció nuevamente: en esta ocasión, de cuerpo entero y con una túnica de color morado. Durante la aparición, que duró unos 15 minutos, muchos vieron en la Hostia tres corazones blancos unidos entre sí, simbolizando las tres personas de la Santísima Trinidad.

En junio de 2019, Mons. Robert Prevost (actual Papa León XIV), quien buscaba la aprobación formal del milagro eucarístico por parte del Vaticano, explicó que la historia, los datos y la devoción continuada en estos 370 años está bastante documentada. Los testimonios están recogidos en los archivos de los franciscanos en la ciudad de Lima.
En junio de 2024, el Papa Francisco concedió un Año Jubilar e indulgencia plenaria en Perú a quienes peregrinaran a la parroquia «Santa María Magdalena» del distrito de Ciudad Eten, por los 375 años del milagro eucarístico.


Fray Remigi

«Los momentos que pasarás ante el Sagrario serán los más felices de tu vida, y los que más te han de consolar en tu muerte ».
(El Papiol, 1885 – Credanyola, 1937)

Tras las huellas de un Mártir de la Eucaristía

A.M.D.G.