. ¿EN QUÉ CONSISTE LA OBRA DE «LOS PAÑOS DE JESÚS»?

«Los Paños de Jesús» (Reparadores de la Santa Faz) es una obra de reparación al Corazón de Jesús a través de Su Rostro, bajo el patrocinio de fray Remigi, de Santa Teresita y de Marcelo Van, y cuya titular es Nuestra Señora del Pilar.
Esta obra se inició en la iglesia de los hermanos Capuchinos de Palma de Mallorca (Iglesia de la Inmaculada Concepción), y consiste en adoraciones mensuales de reparación (cada segundo viernes de mes). Sin embargo, «Los Paños de Jesús» es mucho más que eso: se trata de una entrega al Señor, cada cual en su estado de vida, para ser Su consuelo y llevar Su Imagen al mundo. Cualquier persona, viva donde viva y tenga la vocación que tenga, puede ser Paño de Jesús… siempre que el Señor la haya llamado a ello.

Para descubrir más sobre esta devoción, puedes descargarte el manual aquí.

. ¿CÓMO NACIÓ?

1. Los tesoros de un libro

     Al leer «La Fisonomía Franciscana de Santa Teresita del Niño Jesús», de fray Remigi de Papiol, se me despertó una fuerte devoción a la Santa Faz. Yo ya había leído «Historia de un alma» de Santa Teresita, pero nunca me había ocurrido eso antes.
Luego, a ese fuego interior se le añadió una deliciosa «persecución»: que si el Rostro de Jesús por un lado, que si el Rostro de Jesús por el otro… ¡Me parecía una verdadera locura! Mi corazón se fue inflamando más y más. Sin embargo, yo descuidé ese regalo y no hice nada por mantener viva la llama, por lo que esta nueva devoción para mí se fue apagando. Es cierto que me había propuesto imprimir una imagen de la Santa Faz para contemplarla de tanto en tanto, pero al final no lo hice… así que terminé dejando todo esto un poco de lado.

2. Un regalo inesperado

     No mucho después, me llegó un paquete desde Galicia. Era de un amigo que vive ahí, y al cual no le había hecho partícipe de aquella devoción al Rostro de Jesús; por lo que, al abrir el sobre, me quedé realmente impactada… ¡Había una medalla-escapulario de la Santa Faz!
De pronto, mi corazón se inflamó de nuevo. ¡Algo me quería decir el Señor!

3. Jesús me habla por medio de un Salmo

     Un día que estaba en adoración (1 de mayo de 2024), le dije al Señor: «Jesusito, quiero decirte algo bonito… Dime qué Salmo quieres que te lea». Así que tomé mi pequeño librito de Salmos y lo abrí con mucha ilusión. Me salió el 105:

«Dad gracias al Señor, invocad su Nombre,
Anunciad entre los pueblos sus hazañas.
Cantadle, entonadle salmos,
Proclamad todas sus maravillas.
Gloriaos en su Nombre santo;
que se alegre el corazón de los que buscan al Señor.
Acudid al Señor y a su poder,
Buscad su rostro de continuo…»

«¡Buscad Su Rostro de continuo!»
Aquello me dejó maravillada y me hizo reír interiormente. «¡Anda ya, Jesusito!».
Luego comencé a meditar el Salmo: «Dad gracias al Señor…», «Cantadle, entonadle salmos…», «Buscad su rostro de continuo…»

 ¡Adoración! 

Entonces todas las piezas del puzzle encajaron: ¡Adoración de reparación a Su Santa Faz! 
Y es que tiempo atrás yo había sentido que el Señor me pedía que organizara unas adoraciones comunitarias mensuales, con cantos, lecturas para meditar, etc. Sin embargo, como yo no sabía muy bien cómo encaminarlo, lo dejé en «stand by»… Hasta que aquella tarde comprendí Su deseo.

4. Segundos viernes

Más adelante, estuve dando vueltas para ver qué días se podría hacer la adoración. Primero pensé en los «primeros viernes» de mes (día de las reparaciones al Sagrado Corazón), pero luego me di cuenta de que no podía mezclar devociones. Si bien la devoción a Su Santa Faz está incluida en la devoción a Su Corazón, veía preciso una diferenciación. 
Por un mensaje que el Señor le había dado a Sor Maria Pierina de Michelli, yo sabía que los martes eran -por así decirlo- los días de la Santa Faz. Sin embargo, no me convencía del todo, ya que en plena semana la gente anda más liada con el trabajo.
«¿Señor, qué días quieres?», le decía. Pero seguía sin verlo claro. Hasta que un día, leyendo un librito antiguo de la Santa Faz, descubrí que las Horas Santas en reparación a la Santa Faz se solían hacer los segundos viernes de mes.
¡Segundos viernes de mes! ¡Ya teníamos día!

5. Bandera verde del guardián del convento, mi director espiritual

     Sencilla como una paloma y astuta como una serpiente, me puse manos a la obra para preparar un dossier atractivo y así presentarle la obra a mi director espiritual, quien era el guardián del convento.
Diseñé el cartel, creé la estructura de la adoración y añadí unos textos provisionales, diseñé la composición estética de las adoraciones… y, una vez que lo tuve todo organizado, le pedí cita para explicárselo al detalle.
Para mi sorpresa, ¡le agradó la idea y le dio el visto bueno! Sin embargo, me dijo que comenzaríamos en octubre con el inicio de curso, pues ya se aproximaba el verano.
Para ellos, al ser franciscanos, el inicio de curso es el 4 de octubre, fiesta de San Francisco de Asís. Así que miramos cuál era el segundo viernes de aquel mes: día 11. A mí me parecía una fecha demasiado lejana, pues de mayo a octubre hay casi medio año de distancia, pero no quise apretar demasiado. Además, vi como un guiño del Señor el hecho de que la primera adoración coincidiera con la fiesta del Papa San Juan XXIII, terciario franciscano como yo.

5. Acto de Ofrenda

A medida que fui comprendiendo lo que implicaba ser Paño de Jesús -pues el Señor me iba instruyendo interiormente sobre este Misterio casi sin yo darme cuenta-, descubrí que Sus Paños estaban llamados a hacer el Acto de Ofrenda de Santa Teresita, entregándose como Víctimas de Holocausto al Amor Misericordioso.
La entrega se haría el 11 de octubre durante la primera adoración. 

6. Virgen del Pilar

Un poco más adelante, quedé con una buena amiga a la que no veo con mucha frecuencia. Aquel día, sin más, apareció con un regalo para mí: una pulsera de la Virgen del Pilar, cuya fiesta es el 12 de octubre. Entonces lo supe con certeza: ¡La Pilarica era la titular de Los Paños!
Aquello me hizo entrar en duda: ¿Debíamos hacer el Acto de Ofrenda el 11 o el 12 de octubre? 
Al hablarlo con mi director espiritual, me sugirió el 11; pues, al ser la víspera, también se podría considerar su fiesta… y aquel era el día de la primera adoración. 
¡Y qué acertado! Sobre todo teniendo en cuenta que el Señor, con su mentalidad judía, suele tener la costumbre de darme sorpresas en las vísperas de fiestas que son importantes para mí.

7. Marcelo Van en escena

Por aquel entonces, yo estaba leyendo un libro de Marcelo Van, joven vietnamita que el Señor se había encargado de poner en mi camino unos meses atrás.
Me quedé impresionada cuando, a través de una visión suya, el Señor me confirmó que Sus Paños estaban llamados a hacer el Acto de Ofrenda y a seguir la espiritualidad de Santa Teresita.

Estas son las palabras de mi querido Marcelito:

 «Después, de repente, vi aparecer una cruz junto al pequeño Jesús; en la parte superior de esta cruz estaba suspendido un trozo de tela sobre el que se hallaba impresa la faz de Jesús. El pequeño Jesús me miró con un semblante muy alegre, y mostrándome la cruz me dijo: “Hermanito, aquí está la parte de tu herencia aquí está la parte de la herencia de los niños. ¿Lo has visto claramente?” Luego el pequeño Jesús, señalándose a sí mismo, añadió: “Hermanito, aquí está el ascensor que te hará entrar en posesión de esa herencia, y lo mismo será para los niños. ¿Has entendido? Es el camino por el que te ha conducido hasta ahora tu hermana Teresita, después de haberlo recorrido ella misma. Díselo a los niños, hermanito».

8. 11 de octubre

Mi impacto fue mayor cuando, providencialmente, descubrí que el 11 de octubre de 1845 Nuestro Señor dio este mensaje a la beata Maria Pierina de Michelli:

 «Busco Verónicas para enjugar y venerar mi Divina Faz, la cual tiene pocos adoradores».

¡11 de octubre! Justo el día en que íbamos a comenzar las adoraciones en reparación a Su Santa Faz, entregándonos como Paños al estilo de Santa Teresita. 

9. VDCJ

Pero esto no queda aquí.
Me levanté un día de madrugada con la convicción de que tenía que buscar en un Libro de la VDCJ la palabra «Paño». Como aquel impulso era tan fuerte, continué durmiendo con tranquilidad, creyendo que al día siguiente recordaría aquello que parecía tan importante. Pero no lo recordé.
Luego, por la gracia divina, me acordé de que tenía que buscar algo en el Libro, pero no sabía bien el qué. «¡Jesusito, soy un desastre, lo sé! ¡No te hice caso en el momento indicado! Si Tú quieres y es tu deseo, me lo puedes recordar. ¿Qué era aquello tan importante que tenía que buscar?», le dije. Poco tiempo después, trajo a mi memoria la palabra «Paño». 
Sorprendentemente, ahí estaba: un Mensaje que en su día yo había pasado por alto, pues todavía no tenía la devoción a Su Santa Faz…

 «(…) El Paño es la compasión de los hombres por la Redención de Cristo, el asociarse a sus sufrimientos, el consolarle, el aceptarlos con pasión, el fructificarlos…» (Jesús, 25-6-2020 / VDCJ).

Por si esto fuera poco, al cabo de unas semanas, mientras preparaba la adoración que haríamos el día 11, di con este otro Mensaje:

 «Ofreceos como holocausto, que el Señor Dios Padre os tomará si es su Deseo, y os ofrecerá junto con su Hijo en rescate por vuestros hermanos. Y amad a vuestro prójimo. No os importe dejar “vuestro cielo” por acudir a sanarlo, curarlo, protegerlo, cuidarlo, llevarlo a Dios en definitiva. Y sed mi Rostro para las almas. Ahora que no va a haber más vida de la fe, vida de la Gracia, sed la fe, la esperanza y la caridad para mi pueblo que, agónico, irá a vosotros buscando mi Paz» (Jesús, 30 de noviembre de 1999 / VDCJ).

«Ofreceos como holocausto… Sed mi Rostro para las almas…». ¡Aquello ya fue demasiado! Una vez más, el Señor me confirmaba el deseo de que nos entregáramos como Paños. ¡Yo desbordaba de alegría!

***

Esta es la historia de Los Paños de Jesús, y la comparto para mayor gloria de Dios.
Como se verá, el Señor se muestra ampliamente a todos aquellos que quieren descubrir Su Voluntad. Puede uno estar lleno de miseria, que a Él eso no Lo frena… ¡Al contrario!
Se verá también que no hace falta tener revelaciones extraordinarias. El Señor habla en lo ordinario, y hace de lo ordinario algo sorprendente. Y tiene detalles y regalos para con todos, «hace salir su sol sobre malos y buenos, y manda la lluvia sobre justos e injustos» (Mt 5, 45), tan sólo hay que ver Su mano en los acontecimientos; vivir como un niño siempre abierto al asombro, confiando en la Bondad de su Padre, que cuida de cada una de sus cosas.

El Pañito de Jesús

Fray Remigi

«Los momentos que pasarás ante el Sagrario serán los más felices de tu vida, y los que más te han de consolar en tu muerte ».
(El Papiol, 1885 – Credanyola, 1937)

Tras las huellas de un Mártir de la Eucaristía

A.M.D.G.