
A LOS PAÑOS DE JESÚS
¡Ave María Purísima!
Hoy, junto a la Navidad, celebramos a San Juan Evangelista, el «discípulo amado», quien supo comprender lo más íntimo del Corazón de Jesús. A través de él, también se nos quiere hacer partícipes de esa intimidad. Por eso, hoy anunciamos que:
La verdadera devoción de los Paños de Jesús es la Eucaristía, pues es el Rostro de Cristo para los hombres. Es la forma en que el Señor se nos muestra, visible y velado a la vez. Real. Y no es sólo Su Rostro, sino que es Él todo entero: Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad. Es, por tanto, también Su Corazón. Por ello, cuando se repara Su Rostro eucarístico se repara Su Corazón.
Los Paños de Jesús no reparan una imagen o estampa, sino que reparan a Cristo Vivo: la Eucaristía. Lo consuelan de los desprecios e indiferencias que recibe diariamente, incluso de las suyas propias. La imagen tan sólo es un apoyo para sus sentidos; un impulso para alimentar el fervor.
Y puesto que la Eucaristía es su razón de vida, éstos profesan profunda reverencia a la Santísima Virgen María, por quien Jesús pudo encarnarse y hacerse Eucaristía para los hombres. Así pues, su devoción a la Eucaristía va unida a una fuerte devoción a la Virgen.
Y puesto que hoy Jesús viene a nosotros a través de los sacerdotes, y que sin ellos no habría Eucaristía en la tierra, Los Paños de Jesús los honran y les guardan sumo respeto, incluso a los infieles. Y por ello, su principal objetivo como Paños -después de amar a Dios a través de las especies eucarísticas- es orar y sacrificarse por los sacerdotes: reparar por los infieles y rogar por su conversión, fortalecer a los santos, clamar por santas vocaciones, alentarlos, etc.
Además, como bien dice Santa Teresita del Niño Jesús, de la santidad de los sacerdotes «depende, en gran parte, la santificación de las almas. Al rezar por los sacerdotes, me parece que estoy haciendo el comercio al por mayor… ya que por la cabeza se llega a los miembros». Se logra así que un mayor número de almas ame al Corazón de Jesús y Le proporcione descanso.
Y después de los sacerdotes, Los Paños de Jesús atienden a los niños, porque de los que son como ellos es el Reino de los Cielos; y porque los niños, con su inocencia y pureza, con su capacidad de asombro y su confianza, procuran gran consuelo al Señor. Así que Los Paños de Jesús cultivan la propia infancia espiritual. Y también rezan y se sacrifican por los niños… porque desde la más tierna infancia se abona el terreno para las vocaciones sacerdotales; y porque ésta es una etapa decisiva en la que se empieza a esbozar un santo o, por el contrario, un pecador; un hombre que ame a la Eucaristía hasta dar la vida por Ella, o que la desprecie o le sea indiferente, lacerando así el Rostro del Señor… Si bien los caminos del Señor son inescrutables, y Él puede cambiar las tornas y hacerlo todo nuevo.
Finalmente, como tercer punto prioritario, Los Paños de Jesús interceden por los pecadores. No los pecadores por debilidad -que también-, sino los pecadores por obstinación. Y también por aquellos que no conocen el Amor de Dios. Especialmente para éstos últimos se convierten, por la gracia de Dios, en Imagen visible de Jesús, lo cual conlleva una continua negación a sí mismos y a sus egoísmos; cosa que únicamente lograrán si acuden con confianza, y con la ayuda de su Madre, a la Fuente de Amor: la Eucaristía.
¡Sublime misión la de Los Paños de Jesús!
Palma de Mallorca, 27 de diciembre de 2024, Octava de Navidad y fiesta de San Juan Evangelista.
