«Muchas almas de buena voluntad, pero débiles en el amor divino, ven en la perfección cristiana una montaña poco menos que inaccesible. Acostumbradas a leer en las vidas de los Santos éxtasis y visiones frecuentes, y otros hechos portentosos, creen que esto es la santidad, y se imaginan a los Santos como seres de una naturaleza superior a la nuestra. Confunden la santidad con los carismas extraordinarios y accidentales de la misma (…)
Santa Teresita nos enseña que la perfección a que debe aspirar el alma cristiana no consiste en éxtasis, ni en múltiples obras exteriores, ni en penitencias extraordinarias, sino en el desenvolvimiento de la vida interior, en la fidelidad a los deberes del propio estado, en la perfección de las obras ordinarias, en los pequeños sacrificios de cada día… Y todo esto inspirado por el amor filial a Dios, que nos ama infinitamente más que el mejor de los padres a sus tiernos hijitos».

«La joven cristiana en la escuela de Santa Teresita del Niño Jesús», Remigio de Papiol

Fray Remigi

«Los momentos que pasarás ante el Sagrario serán los más felices de tu vida, y los que más te han de consolar en tu muerte ».
(El Papiol, 1885 – Credanyola, 1937)

Tras las huellas de un Mártir de la Eucaristía

A.M.D.G.