«El divino Fundador del Cristianismo ha querido que el amor fraternal sea la nota característica de sus seguidores: «En esto conocerán que sois mis discípulos, si os tenéis amor los unos a los otros» (Jn 13, 35). ¿Tienes en tu corazón ese amor que es el distintivo del verdadero cristiano? Lo conocerás por esta señal que da el mismo Jesús: «De la abundancia del corazón, habla la boca» (Mt 12, 34). ¿Cuál es el tema habitual de tus conversaciones? ¿Qué hablas, qué dices de tus amigos y de los que no lo son? No quieras ser de aquellos que con la misma lengua en que reciben a Jesús al comulgar, lo denigran y contristan después en la persona del prójimo. ¡Qué engaño sería pensar que se ama a Jesús cuando se da entrada libre en el corazón a la envidia y los celos, causa principal de las faltas que se cometen contra la caridad!»
«La joven cristiana en la escuela de Santa Teresita del Niño Jesús», Remigio de Papiol
