«El Sagrario es el lugar más seguro donde pueden darse cita los que se aman cristianamente. La Eucaristía suprime las distancias que nos separan de nuestros seres queridos aquí en la tierra. Porque si ellos comulgan como nosotros, nuestro corazón se halla unido con el suyo por un mismo lazo de amor que es Jesús, Rey y Centro de todos los corazones. Entre nosotros y las personas amadas más distantes no hay entonces otro objeto de por medio que el Corazón divino, cuyos amorosos latidos percibimos de una y otra parte (…)
También entre el Cielo y la tierra queda suprimida toda distancia cuando comulgamos, pues recibimos a Aquel cuya posesión forma las delicias de nuestros queridos difuntos».
«La joven cristiana en la escuela de Santa Teresita del Niño Jesús», Remigio de Papiol
