«Aprende de Santa Teresita a hacer todo el día una incesante preparación y acción de gracias para la Comunión. Esto te será fácil si eres amigo del recogimiento.
No pierdas de vista a Jesús. Dirígele frecuentes actos de amor. Hazlo todo por Él. Mira de no ofenderle en nada. Tu lengua ha sido y volverá a ser la patena de Jesús: ¿la profanarías con palabras menos puras o poco caritativas? Tu corazón ha estado y ha de estar en contacto con el Corazón de Jesús (…)
«Cierto día -escribe Santa Teresita- después de la Sagrada Comunión, me hizo entender Jesús estas palabras de los Cantares (Cant 1, 3): «Atráeme en pos de ti y correremos al olor de tus aromas»… Pedí ser atraída es desear unirse íntimamente al objeto que cautiva el corazón. Esta es precisamente mi oración; pido a Jesús que me una a Él tan estrechamente, que viva y obre en mí. Cuanto más diga «Atráeme», tanto más las almas que se acerquen a la mía correrán veloces al olor de los perfumes del Amado».
¡Que cuantos se acerquen a ti adviertan luego que tú también estás perfumado de Jesús; es decir, de su humildad y dulzura, de su pureza y caridad!»
«La joven cristiana en la escuela de Santa Teresita del Niño Jesús», Remigio de PApiol
