Entre todas singular,
Virgen dulce, suave y pura,
haznos dignos de imitar,
tu castidad y dulzura.
Concédenos casta vida,
prepáranos senda recta,
para gozar sin medida,
de Jesús la paz perfecta.
No se encontraba cómodo hablando de política o asuntos del mundo; sus conversaciones predilectas versaban sobre la vida de los santos.
Especialmente le servían de inspiración las almas eucarísticas y apostólicas cercanas a su época: San Juan Bosco, San Antonio María Claret, el Santo Cura de Ars…, y, sobre todo, santa Teresita del Niño Jesús. De esta santa, él fue uno de los primeros propagandistas en Cataluña. Desde que conoció su vida, se esforzaba en imitarla, huyendo de la murmuración, no volviéndose contra quien le ofendía y siendo cortés con todos. También se mortificaba con diversas penitencias, como utilizar una madera a modo de almohada.
«El divino Fundador del Cristianismo ha querido que el amor fraternal sea la nota característica de sus seguidores: «En esto conocerán que sois mis discípulos, si os tenéis amor los unos a los otros» (Jn 13, 35). ¿Tienes en tu corazón ese amor que es el distintivo del verdadero cristiano? Lo conocerás por esta señal que da el mismo Jesús: «De la abundancia del corazón habla la boca» (Mt 12, 34).
¿Cuál es el tema habitual de tus conversaciones? ¿Qué hablas, qué dices de tus amigos y de los que no lo son? No quieras ser de aquellos que con la misma lengua en que reciben a Jesús al comulgar, lo denigran y contristan después en la persona del prójimo. ¡Qué engaño sería pensar que se ama a Jesús cuando se da entrada libre en el corazón a la envidia y los celos, causa principal de las faltas que se cometen contra la caridad!» (JC, p. 353).
Oh, Dios y Padre nuestro,
el beato Remigi de Papiol,
sacerdote capuchino,
y sus compañeros
amaron tanto a tu Hijo
que no dudaron en dar la vida
dando testimonio de su fe.
Por la intercesión de estos testimonios,
te pedimos avanzar por los caminos
de la santidad, crecer en el amor
a Ti y a los hermanos,
y conseguir la gracia que te pedimos,
si es para tu mayor gloria y para
nuestra salvación.
Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.
(Pide la gracia que deseas obtener).
Padrenuestro, Avemaría y Gloria.
