Entre todas singular,
Virgen dulce, suave y pura,
haznos dignos de imitar,
tu castidad y dulzura.
Concédenos casta vida,
prepáranos senda recta,
para gozar sin medida,
de Jesús la paz perfecta.
A sus 36 años lo destinaron a Manresa (Barcelona) y fue nombrado maestro de novicios. Él se alegró de aquel cambio, pues venía sintiendo que Jesús lo llamaba a una vida más retirada. Sin embargo, poco tiempo después lo mandaron de nuevo a América. Él, como hijo de la obediencia, aceptó por amor, viendo en ello la Voluntad divina.
Su anhelo de vida contemplativa fue en aumento, cosa que manifestó a sus superiores. Finalmente lo trasladaron al convento de Arenys de Mar.
En 1936 fue destinado a Sarrià, donde se encontraba cuando estalló la persecución religiosa.
«En la práctica de la virtud no te busques a ti mismo. Si trabajas, si comes, si te recreas… ¡hazlo todo por Jesús! Jamás has de obrar por capricho siguiendo el antojadizo atractivo del momento presente. No digas: hago esto porque me gusta, dejo de hacer aquello porque quiero. Lo que haces por capricho no puede agradar a Jesús, puesto que no lo haces por Él. Tampoco debe regular tu conducta el respeto humano, es decir, el deseo de agradar a los demás o el temor al qué dirán […]
Quien sólo quiere hacer su voluntad y rechaza el yugo santificante de la obediencia, no puede llamarse discípulo de Jesús, de quien dice la Escritura que estuvo sujeto a María y a José (cf. L2, 51) y que no buscó sus gustos (cf. Rom 15, 3)» (JC, p. 234 y 260).
Oh, Dios y Padre nuestro,
el beato Remigi de Papiol,
sacerdote capuchino,
y sus compañeros
amaron tanto a tu Hijo
que no dudaron en dar la vida
dando testimonio de su fe.
Por la intercesión de estos testimonios,
te pedimos avanzar por los caminos
de la santidad, crecer en el amor
a Ti y a los hermanos,
y conseguir la gracia que te pedimos,
si es para tu mayor gloria y para
nuestra salvación.
Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.
(Pide la gracia que deseas obtener).
Padrenuestro, Avemaría y Gloria.
