«Los Apóstoles entendieron en sentido literal estas palabras del Señor. Por eso las refieren sencillamente, sin explicación alguna; siendo así que otras veces ponen tanto cuidado en advertir que Jesús hablaba en sentido figurado:
Jesús les dijo: «Guardaos de la levadura de los fariseos y de los saduceos… ¿cómo es que no entendéis y que no por el pan os dije que os guardaseis de la levadura de los fariseos y saduceos? Entonces entendieron que no les había dicho que se guardasen de la levadura del pan, sino de la doctrina de los fariseos y saduceos» (San Mateo 16, 6-12).
«Respondió Jesús y les dijo: Destruid este templo, y en tres días lo levantaré. Dijeron los judíos: En cuarenta y seis años fue edificado este templo, ¿y tú en tres días lo levantarás? Mas Él hablaba del templo de su cuerpo» (San Juan 2, 19-20).
¿No es, pues, muy razonable suponer que los autores de los Evangelios nos habrían dado alguna explicación si las palabras de Jesús hubieran tenido un sentido figurado? Por lo que se refiere a San Pablo, es más que evidente que entiende las palabras de Jesús en sentido literal (1 Corintios 10, 16 y 1 Corintios 11, 23-29).
«El protestantismo ante la Biblia», Remigio de Papiol
