Beato mártir de la Eucaristía de la guerra civil española.

Esteve Santacana Armengol (fray Remigi) nació en El Papiol, Barcelona (España), el 20 de septiembre de 1885. Ya de niño sintió una fuerte llamada de Dios a ser sacerdote, y solía jugar a celebrar misas con un hermano suyo, el cual le hacía de monaguillo. Era tal su anhelo, que llegó a decir: «Yo quiero ser cura, y, si no puedo serlo, prefiero morir».

Vistió el hábito capuchino el 1 de octubre de 1901 con el nombre de Remigio/Remigi (la Providencia quiso que, en 1925, se estableciera esta fecha como la fiesta de Santa Teresita del Niño Jesús, de la cual él fue muy devoto), y el 5 de junio de 1909 fue ordenado sacerdote.
Ejerció de misionero en varios países (Filipinas, Nicaragua, Costa Rica, Panamá, México…), y destacó como confesor y director de almas.
Como buena alma eucarística, era profundamente apostólico y apologético. Además de colaborar en periódicos y revistas, escribió diversos libros: alguno en defensa de la fe, y otros sobre la espiritualidad de Santa Teresita del Niño Jesús. Él fue uno de los primeros y mayores propagandistas de esta Santa en Cataluña.
En una ocasión, recibió una carta del cardenal Pacelli (futuro Papa Pío XII) en nombre de su Santidad, felicitándolo por el valor de su trabajo.

Fray Remigi era un alma sumamente sensible, y también tenía cierta tendencia a la depresión. No obstante, con mucho esfuerzo y amor a Dios, logró superar esta inclinación hasta el punto de que podría decirse que su mayor defecto se convirtió en una de sus mayores virtudes.
No le gustaba hablar mal de nadie, y sus conversaciones predilectas versaban sobre la vida de los santos. Era cortés con todos, incluso con quienes le ofendían.
Decía: «Ver a Jesús en el prójimo… He ahí el secreto admirable para triunfar de todas las antipatías y para amar a todos de una manera sobrenatural».

Se encontraba en el convento de Sarrià cuando comenzó la persecución religiosa. Tuvo varios refugios; el último fue en el número 133 de la calle Balmes. Desde ahí desplegó una amplia actividad sacerdotal: celebraba Misa temprano, daba clases de religión a uno de los huéspedes, catequizaba durante las comidas, atendía a las necesidades espirituales de algunos estudiantes de la Orden, de religiosas capuchinas, así como de otros católicos…, y, cuando a éstos les era imposible acudir a la pensión, los atendía por correspondencia, etc. Así estuvo durante medio año aproximadamente, hasta que fueron en su busca el 21 de enero de 1987.
Justo antes de que lo capturaran, sumió las Hostias consagradas que guardaba para evitar que fueran profanadas, y luego declaró con firmeza que era sacerdote.

Aunque hay distintas versiones, se piensa que fue fusilado la noche del 22 de enero en el cementerio de Cerdanyola, tal como consta en el Analecta oficial de la Orden: «Die 21 ianuarii 1937 Servus Dei Missam de more celebravit (…) in carcerem clandestinus coienctus est, unde eadem sequenti nocte eductus et interfectus» (El 21 de enero de 1937, el Siervo de Dios celebró Misa como de cosumbre (…) fue arrojado a una checa, de donde fue sacado la noche siguiente y asesinado).
Su cadáver fue identificado con facilidad en el cementerio de Cerdanyola el año 1943, gracias a una reliquia de Santa Teresita del Niño Jesús que siempre portaba consigo.
El 21 de noviembre de 2015 fue beatificado junto con otros veinticinco compañeros mártires.

Fray Remigi

«Los momentos que pasarás ante el Sagrario serán los más felices de tu vida, y los que más te han de consolar en tu muerte ».
(El Papiol, 1885 – Credanyola, 1937)

Tras las huellas de un Mártir de la Eucaristía

A.M.D.G.