
VIA HUMILITATIS
Dice fray Remigi: «El principal obstáculo que hallamos en el camino de la virtud es el amor propio o excesiva estimación de nosotros mismos. Este obstáculo se vence con la humildad, la cual se adquiere por la humillación: he ahí por qué el Señor permitía aquellos desprecios […].
Sin la humildad, ¿cómo podrías agradar a Jesús, que mira con horror a los soberbios y sólo se complace en los humildes de corazón? Él mismo quiso ser nuestro principal maestro y modelo, humillándose infinitamente. Aprended de Mí -dice- que soy manso y humilde de corazón.
La humildad es como el perfume que dejó Jesús a su paso por la tierra» (JC, p.251 y 389).
Para facilitar el camino de humildad contemplando al Señor, compartimos este «Via humilitatis»:
