Coronación de María en el alma (Preparación a la Consagración total al Inmaculado Corazón de María)

Dice fray Remigi:
«María es el cuello de nuestra Cabeza, Jesús, por cuyo conducto se nos comunican los beneficios de la Redención. Nuestra felicidad temporal y eterna está, pues, vinculada a nuestra devoción a la Virgen.
Ámala de todo corazón: más que nadie, necesitas tú de su protección maternal. Procura agradarla imitando su humildad y pureza, haciendo cada día algo por su amor y ofreciéndole sacrificios a la manera de Santa Teresita.
Acude a Ella confiadamente en los momentos difíciles de la vida. Pero entiende bien que tu devoción a la Virgen no debe limitarse a esos casos extraordinarios, ni reducirse a celebrar fiestas que la Iglesia le dedica y a practicar el mes de Mayo que la piedad cristiana le consagra. La devoción a la Virgen ha de ser todos los días».
Siguiendo el deseo y consejo de fray Remigi, compartimos este breve tratado para Consagrarse a la Virgen con una preparación de doce días. A través de ella, coronaremos a la Virgen en el alma. Esta Consagración conviene especialmente a Los Paños de Jesús, reparadores de la Santa Faz, pues son pertenencia de María y deben actuar como tal:
