«La Revolución ha aniquilado materialmente la provincia de los capuchinos de Cataluña. Pero lo que nos han arrebatado, por mucho que valga, no es nada ante la gloria incomparable que nos han proporcionado nuestros mártires».
(P. Josep de Besalú, provincial capuchino de Cataluña y Baleares en 1939).


1. Fray Frederic de Berga
(8 de octubre de 1877 – 16 de febrero de 1937)

Como fray Remigi, fray Frederic fue mártir de la Eucaristía. Se calcula que repartió unas 1.200 Comuniones durante la persecución religiosa. Cuando los milicianos fueron en su busca, sumió las Hostias consagradas que guardaba para evitar que fueran profanadas, y luego se marchó con ellos.

2. Fray Pacià Maria de Barcelona
(1916 – 24 de enero de 1937)

Durante la persecución llevó la Comunión a muchos enfermos y a personas que estaban refugiadas, a veces pasando por situaciones de mucho riesgo.

3. Fray Doroteu de Vilalba dels Arcs
(14 de enero de 1908 – 19 de diciembre de 1936)

Con ocasión de los hechos acontecidos en octubre de 1934 (quema de iglesias, asesinatos de sacerdotes…), fray Doroteu jamás contempló la huida: «Si todos los curas huyeran, la gente quedaría abandonada». También dijo: «Si me matan, iré al Cielo. ¿Qué más quieres?».

4. Fray Martí de Barcelona
(4 de octubre de 1895 – 19 de diciembre de 1936)

Durante la Revolución, fray Martí continuó celebrando la Eucaristía, confesando y distribuyendo la Comunión por las casas. En la casa donde lo acogieron, dedicó mucho tiempo a los niños, tratando de enseñarles a ser buenos cristianos.

5. Fray Alexandre de Barcelona
(25 de julio de 1910 – 23 de noviembre de 1936)

Fray Alexandre continuó celebrando la Eucaristía y rezaba el rosario todas las noches en familia. Preso en la checa de Sant Elies, lo vieron alegre, resignado y convencido de que iba a morir.

6. Fray Timoteu de Palafrugell
(24 de marzo de 1897 – 31 de octubre de 1936)

«Debemos estar confiados en que Dios nos ampara, pero también hay que tomar precauciones con la prudencia humana».
Fray Timoteu, convencido de que finalmente lo matarían, dijo:
«Alabado sea Dios».

7. Fray Eduald d’Igualada
(6 de abril de 1918 – 31 de octubre de 1936)

Durante la Revolución, para no ser una carga para sus padres, fray Eduald se puso a trabajar en una fábrica. Ahí, algunos obreros de mentalidad revolucionaria lo insultaban y lo amenazaban en ocasiones. Él lo soportaba todo en silencio, concentrándose en el trabajo y sin quejarse.

8. Fray Zacaries de Llorenç del Penedès
(4 de junio de 1884 – 25 de agosto de 1936)

Por el chivatazo de una mujer que lo vio rezando, lo llevaron al Hotel Continental, donde había permanentemente una patrulla de milicianos. Ahí le hicieron trabajar. Un sindicalista de la CNT, Jesús Clemente, se convirtió en su protector. Fray Zacaries también se hizo querer por todo el personal, que lo invitaba a huir y le ponía facilidades. Incluso el jefe de cocina le buscó una casa. Pero él no permitió que nadie se pusiera en peligro por él. «Si me matan, moriré por lo mío».

9. Fray Vicenç de Besalú
(15 de junio de 1880 – 23 de agosto de 1936)

Detuvieron a fray Vicenç pensando que era un mendigo; pero, al ser interrogado, declaró con firmeza su condición de fraile. Lo condujeron hacia un bosque con fusiles y un bidón de gasolina. Él se mantuvo firme y entero todo el rato. Antes de morir, los perdonó. Uno de los milicianos quedó tan impresionado de su muerte que nunca más quiso participar en un asesinato.

10. Fray Josep de Calella de la Costa
(19 de noviembre de 1890 – 9 de septiembre de 1936)

Cuando fray Josep hablaba de los revolucionarios, siempre era con palabras de perdón y pidiendo a Dios que los iluminara y los sacara del error.
En el momento de su detención, afirmó: «Sí, soy el padre Josep de Calella», y pidió que no hicieran nada a la familia que le había acogido.

11. Fray Bonaventura d’Arroyo Cerezo
(7 de marzo de 1913 – 25 de agosto de 1936)

Una vez detenido, fray Bonaventura quiso salvar a los que le habían acogido:
«Yo no tengo de qué esconderme… Pero esta gente no tiene nada que ver conmigo ni tiene culpa de nada. El castigo que tengan que pasar ellos, quiero pasarlo todo yo».
 “Por la Cruz he entrado en la Orden y por la Cruz quiero morir”.

12. Fray Marçal de Vilafranca
(16 de abril de 1917 – 20 de agosto de 1936)

Fray Marçal tuvo la valentía de defender a los cristianos, reprochando a los milicianos el hecho de que asaltaran a mano armada a gente pacífica e inocente.
En los interrogatorios, también declaró que era estudiante del convento de los capuchinos de Sarrià.

13. Fray Tarsici de Miralcamp
(11 de junio de 1912 – 20 de agosto de 1936)

«Así como san Tarsicio llevaba a Jesús a los encarcelados, yo me dispongo a trabajar para llevar a Jesús a las almas prisioneras del error, del que tenemos mucha culpa”. 
Junto a fray Tarsici, también estaban detenidos otros compañeros suyos. Él les abrazó diciendo: «Si tenemos que morir, moriremos juntos».

14. Fray Benigne de Canet de Mar
(15 de mayo de 1890 – 19 de agosto de 1936)

Ya en las primeras casas donde se refugió, fray Benigne había dicho: “Hay que tomar las cosas como Dios las permite”. En otra ocasión, decía: “El martirio se cotiza muy alto. No todos son dignos de él, pero tenemos que estar dispuestos a ello”.

15. Fray Anselm d’Olot
(28 de diciembre de 1878 – 15 de agosto de 1936)

«Rosita, esté segura de que nunca revelaré dónde he dormido, pero todo lo que habéis hecho por mí lo agradezco vivamente, y en el Cielo me acordaré de vosotros».

16. Fray Agustí de Montclar
(8 de diciembre de 1907 – 12 de agosto de 1936)

«Ya sabéis lo que pienso. No debe pasar más que lo que Dios disponga, y me da igual vivir como morir».

17. Fray Feliu de Tortosa
(2 de abril de 1894 – 1 de agosto de 1936)

Antes de recibir el disparo, fray Feliu, que en ningún momento se había resistido, se arrodilló y dijo las mismas palabras de Jesús: “Padre, perdónalos, que no saben lo que hacen”.

18. Fray Rafel de Mataró
(12 de abril de 1902 – 1 de agosto de 1936)

Alguien le avisó de que, con sus modos, se notaba enseguida que era religioso. Fray Rafel respondió: “¿Y qué puede ocurrir? ¿Que me maten? ¡Entonces seré mártir!”.

19. Fray Modest de Mieres
(8 de junio de 1876 – 28 de julio de 1936)

Fray Modest compuso esta admirable oración, que rezaba cada día junto a fray Ángel de Ferreries:

«En este momento, por si en la hora de la muerte no me encontrara en circunstancias suficientemente propicias, con el auxilio de la divina gracia -que humildemente confío me concederá- acepto, ¡oh Dios mío!, voluntariamente, gustosísimamente, humildemente y con todo el corazón, la muerte que queráis enviarme. Sea cual sea, uno mi muerte a la muerte santísima de Nuestro Señor Jesucristo, que en este momento se está renovando en el Santo Sacrificio de la Misa; y así unida, os la ofrezco, oh Dios mío, suplicándoos humildemente que os dignéis aceptarla benignamente, a pesar de mi bajeza y miseria, en atención a la muerte santísima de Nuestro Señor Jesucristo, por la remisión de todas mis culpas y pecados, y de las culpas y pecados de todos los hombres».

20. Fray Àngel de Ferreries
(11 de febrero de 1905 – 28 de julio de 1936)

Tras el registro de la casa de los Ximenis, a fray Àngel le ofrecieron otro refugio. Pero al ver que quedaban solos fray Antonio, enfermo grave, y fray Modest, se negó en rotundo, diciendo que no los abandonaría de ningún modo y que estaría a su servicio, aun a riesgo de perder su vida.

21. Fray Cebrià de Terrassa
(23 de enero de 1871 – 28 de julio de 1936)

 “¿Qué mejor que dar la vida por Dios?
¡Tenemos que ser valientes soldados de Cristo!”
En el momento de su detención, fray Cebrià, con su buen humor habitual, pidió un momento para ponerse la chaqueta, pues “hay que ir bien mudado para recibir la palma del martirio”.

22. Fray Miquel de Bianya
(23 de agosto de 2015 – 28 de julio de 1936)

En ocasiones, Fray Miquel puso en riesgo su vida tratando de salvar algunos objetos de valor de la iglesia.
El día en que fue detenido, confesó de inmediato que era fraile.

23. Fray Jordi de Santa Pau
(7 de junio de 1917 – 28 de julio de 1936)

«Si te parece bien, rezaremos un Padrenuestro cada día hasta que volvamos a encontrarnos».

24. Fray Eloi de Bianya
(4 de junio de 1875 – 28 de julio de 1936)

Fray Eloi tenía palabras de comprensión hacia los milicianos. Estaba convencido de que incluso mataban y robaban de buena fe, víctimas de un terrible engaño. Además, eran obreros que habían sido injustamente explotados y habían sufrido mucho para mantener a sus hijos. Muchos de ellos eran fieles esposos. A pesar de la maldad que les veía hacer y de la destrucción de su querido convento, fray Eloi mantenía la esperanza de reencontrarlos en el cielo.

25. Fray Prudenci de Pomar de Cinca
(1875 – 28 de julio de 1936)

Los milicianos fueron especialmente violentos con fray Prudenci. Este, durante todo su calvario, no opuso resistencia. Tampoco se le escuchó quejarse. No le pasaría inadvertida la semejanza entre lo que le estaban haciendo a él y lo que le hicieron a Jesús. Seguramente, este fue su último consuelo.


Beatificados junto a fray Remigi el 21 de noviembre de 2015.


OTROS MÁRTIRES CAPUCHINOS:

. Fray Carmel de Colomers
(21 de marzo de 1874 – 25 de agosto de 1936)

La alegría habitual de fray Carmel le acompañó hasta el martirio. Al unísono con otros compañeros mártires, atravesó las calles de la Muralla cantando el Credo y un himno de perseverancia (Amunt germans!).

Beatificado el 13 de octubre de 2013.


. Fray Benet de Santa Coloma

(6 de septiembre de 1892 – 6 de agosto de 1936)

Cuando lo interrogaron, fray Benet confesó de inmediato que era capuchino.
Los milicianos le forzaron a blasfemar, pero él se negó y permaneció firme.
Fue brutalmente asesinado en La Culla, cerca de Manresa.

. Fray Josep Oriol de Barcelona
(25 de julio de 1891 – 24 de julio de 1936)

Fray Josep declaró su condición de religioso al ser interrogado. Los milicianos lo insultaban y azotaban mientras él recitaba el himno «Te Deum Laudamus».

. Fray Domènec de Sant Pere de Ruidevitlles
(11 de diciembre de 1882 – 27 de julio de 1936)

Fray Domènec confesó su condición religiosa y luego soportó estoicamente una brutal tortura antes de ser fusilado.
«Veo la muerte… esperaré tranquilo que me venga a buscar», dijo antes de ser detenido.

Mártires de Manresa beatificados el 6 de noviembre de 2021.

Fray Remigi

«Los momentos que pasarás ante el Sagrario serán los más felices de tu vida, y los que más te han de consolar en tu muerte ».
(El Papiol, 1885 – Credanyola, 1937)

Tras las huellas de un Mártir de la Eucaristía

A.M.D.G.